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El Diccionario de la Real Academia Española define cultura como el "conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial en una época o grupo social". En su segunda acepción, dice que cultura es el "resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio las facultades intelectuales del hombre".
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En esta oportunidad entenderemos por cultura a toda aquella manifestación artística y/o intelectual que llevan a cabo determinados individuos y/o grupos de individuos con el fin de plasmar, difundir y debatir ideas, sensaciones, sentimientos o inquietudes personales y colectivas de toda índole.
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Sin embargo, si nuestros políticos no demuestran mayor interés en promover el quehacer cultural y artístico en el país, en cambio tenemos personas que, movidas por un genuino amor al arte, cumplen un rol que debieran cumplir los estamentos públicos.
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Harold Alva (Piura, 1978) es una de esas personas. Desde abril del 2003 hasta marzo del 2004 fue representante del Fondo Editorial Cultura Peruana a través del cual promovió Perú Lee, una colección de literatura peruana cuyos libros eran vendidos a un nuevo sol. En mayo del 2004 fundó Editorial Zignos, sello con el que ha editado hasta la fecha 102 títulos.
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Entre sus autores figuran Javier Valle Riestra, Ricardo González Vigil, Arturo Corcuera, Luis Alfonso Morey, el español Justo Jorge Padrón, los chilenos Oscar Saavedra, Héctor Hernández Montecinos y Felipe Becerra, el guatemalteco Alan Mills, los mexicanos Alejandro Tarrab, Estrella del Valle y Abril Medina, y el ecuatoriano Ernesto Carrión, entre otros.
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Sus poemas han sido traducidos por Anthony Seidman para The Bitter Oleander (New York) e incluidos en diversas antologías. Ha participado en festivales de poesía en Chile, Guatemala y El Salvador. Actualmente prepara el II festival de Poesía País imaginario y la edición de Cosmological Me, del poeta chileno radicado en Estados Unidos, Luis Correa-Díaz.
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¿Qué dificultades ha encontrado al momento de editar y publicar libros?
Son varias, pero una de las principales es la ausencia de lectores. Antes creía inocentemente que el peruano no leía por el precio de los libros. Con una mayoría preocupada por satisfacer necesidades urgentes, parecía obvio que el libro se convirtiera casi en un objeto de lujo. Pero después me di cuenta de que se trataba más bien de la ausencia del hábito de leer.
No es la única dificultad que Harold ha hallado en su camino de editor. Otra es el sistema de distribución de los libros. Las librerías grandes están concentradas en vender títulos y autores que se promocionen bien y que de manera previsible se puedan vender, independientemente de la calidad de su contenido.
¿Por qué cree que suceda esto?
Una tercera dificultad que Harold considera relevante es el papel que juegan los medios de comunicación como difusores de la cultura. La prensa casi no dedica espacio para la literatura, salvo las páginas especializadas. En la radio y en la televisión el panorama tampoco es alentador. Harold lo toma con cierto ácido humor.
Tendrías que ser hermano de Jaime Bayly para que te entrevisten en la televisión. Y en el canal del Estado, con suerte Hugo Neyra comenta un libro en los cinco minutos que tiene en Presencia Cultural, y Marco Aurelio Denegri analiza clínicamente todo.
¿De qué manera podría apoyar el Estado la difusión de la cultura?
Nada de eso sucedió. ¿Ahora qué tenemos en el 7? Transmisiones de los 'compañeros' en el Congreso. García mañana, tarde y noche. Noticias parcializadas. Lorena Caravedo con Nicolasa. Incluso se levantó Vano Oficio, el único programa de literatura que había en el Perú.
La molestia de Harold es compresible. Hace meses e incluso años se habla de la creación de un Ministerio de la Cultura que resolvería las deficiencias del Estado a ese respecto. Se levantaron voces a favor y otras en contra. Un Ministerio de la Cultura traería más burocracia, decían unos. Habría por fin un representante con rango ministerial ocupándose del trabajo intelectual y artístico en el país, afirmaban otros. Harold Alva también tiene su opinión, desde luego.
Alguna vez alguien me convocó para que reuniera a un grupo de intelectuales jóvenes con el objetivo de preparar y presentar un plan que esbozara los lineamientos de este ministerio. Supongo que las libertades que exigimos no le gustaron al emisario, porque nunca volvió a llamarnos. Ahora sé que el tema se trata a puerta cerrada. Imagino que, si se aprueba, la noticia será una sorpresa, sobre todo para quienes sí estamos realmente involucrados en promover la cultura. Será casi tan sorprendente como cuando se anuncie la inauguración del Museo de la Literatura, de cuya gestación también tengo conocimiento.
¿La gente en el Perú lee?
Esta iniciativa, que debió tener el apoyo de las autoridades estatales o de alguna empresa privada, fue sofocada al poco tiempo. Nadie nos apoyó. Las municipalidades, a excepción de Los Olivos, Magdalena, Comas y Trujillo, en vez de facilitar alguna de sus plazas públicas para fortalecerla, prohibieron los permisos para continuar.
Por otra parte, Harold considera que sí existe una "movida cultural" en Lima. La movida del Centro de Lima, con los poetas que se reúnen en el bar Yacana del jirón de la Unión. La movida de Barranco y los recitales de poesía que se hacen de vez en cuando en los bares culturales La Noche, Mochileros o el Sancho Panza. Sin embargo, lamenta que poetas y escritores adolezcan de un común denominador que los articule y que constituya "la gran movida".
Nadie hace nada por constituir un movimiento que los agrupe y legitime sus derechos. Los del Frente Nacional de Escritores están peleados con quienes tienen contactos en los medios. Estos no están enterados de la existencia del Frente. Se trata de una cadena de contiendas que quizás sea el motivo debido al cual el Estado no se interese por definir políticas culturales. Yo prefiero mantenerme al margen de todo esto.
¿Qué autores prefiere?
Harold dice que no gana dinero editando libros, pero que alguien tiene que hacer esa tarea. Afirma que es feliz ejerciendo su rol de puente. Sin proponérselo, ha editado 102 títulos. Está terminando de corregir su segunda novela y escribiendo, además, "La tristeza del Zorro Plateado", una novela inspirada en la vida de su padre: "un policía de los antiguos, un código uno, un hombre para quien el honor sí era su divisa".
Después de un año ha retornado a la dirección de Zignos, satisfecho porque en esos meses ausente, Flor Béjar, quien se quedó a la cabeza, editó, entre otros, "Bagual", el libro del Premio Roberto Bolaño de Novela de Chile 2006, Felipe Becerra.
También tiene listo "Post Mortem", su último poemario. Además está trabajando en lo que será el II Festival de Poesía País Imaginario. Por si fuera poco, editará 17 libros de 17 de los poetas jóvenes más representativos de América Latina. ¿Qué vendrá después de eso? Harold sólo sonríe, pero es fácil adivinar. Libros. Más libros..

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